Fresquita, fresquita, fresquita… ¡Y dulce, dulce, dulce!
Ponemos a hervir un litro de leche junto con la piel del limón y el azúcar, y podemos darle un toque añadiéndole un poquito de canela en polvo. Es importante que lo mezclemos a menudo para que el azúcar se disuelva bien.
Lo dejamos hervir durante dos o tres minutos. Lo retiramos del fuego y lo dejamos enfriar.
Cuando esté frío lo pasamos por un colador y lo dejamos en el congelador durante una hora.
Cuando lo saquemos del congelador añadimos dos claras de huevo bien batidas y lo dejamos otra vez en el congelador media horita.
Después, lo sacamos, lo mezclamos bien y lo servimos en una copa o en un vaso largo con una caña y le ponemos por encima canela en polvo.
PUBLICIDAD


